Los periquitos son originarios de Australia, siendo la
especie más registrada como tal en 1804. Cuando se descubrió este pequeño
animal, su belleza hizo que muy pronto miles de estos animales fueran
capturados para comercializarlos. No obstante, los largos viajes para el
transporte y el desconocimiento de la alimentación de estos animales provocaba
la muerte de más el 95% de los animales capturados.
Los periquitos, por norma general, miden 18 centímetros de
la cabeza a la punta de la cola, aunque hay alguna variedad un poco más grande,
y pesan alrededor de 35 gramos. La variedad silvestre, la más conocida, tiene
partes inferiores de color verde claro liso, con la cabeza en un tono
amarillento y un listado negro en la parte posterior de la misma. Sin embargo,
su garganta y frente tienen un color amarillo liso con una mancha morada en la
mejilla y tres motas negras enmarcando cada lateral de la base de la garganta.
Al contrario que otras aves, los periquitos son animales muy
sociables. Suelen vivir en bandadas, aunque son bastante territoriales incluso
entre los de su misma especia. Con humano no suelen tener muchos problemas de
sociabilidad, pudiendo acostumbrarse a estar con estos y tratarlos como uno más
de los suyos.
Distinguir la edad de estos es muy sencillo. Se determina
por las líneas de la frente. Los más jóvenes tienen la frente cubierta de
líneas, mientras que los adultos la tienen lisa. Además, los jóvenes tiene
plumas de tonos más intensos. Otra forma es el color de los ojos; los
periquitos jóvenes tienen el ojo completamente negro, mientras que los adultos
lo tienen con un aro blanco con un punto negro.
El tamaño mínimo de la jaula de estos debe ser de 50
centímetro de ancho si se va a alojar a un solo periquito. En el caso de alojar
a dos, lo mejor es que sea de un metro de ancho.
Por otro lado, el mayor error que comete la mayoría de la
personas es situarlos en la cocina, zona en la que se vean expuestos a humos y
vapores que son mortales para ellos. Tampoco se les puede situar cerca de un
televisor o debajo de tubos fluorescentes, puesto que la visión de os
periquitos detecta destellos rápidos que les resultan molestos y podrían acabar
locos.
La zona ideal para situarlos es cerca de alguna ventana y
alejado del televisor. Si la jaula va a estar en el exterior de la casa se
aconseja que la jaula sea aún más grande para que puedan moverse con libertad.
No deben estar situados donde reciban sol directamente sin tener la posibilidad
de resguardarse, así como tampoco donde haya fuertes corrientes de aire.
En su alimentación, las semillas son fundamentales aunque
también comen alpiste, trigo y mijo. No obstante hay otro alimentos que les
gusta, como por ejemplo, la lechuga (siempre en pequeñas porciones). Otro
vegetales que pueden comer son las zanahorias, las espinacas y las acelgas que
les proporcionan vitamina A para su desarrollo.

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